lunes 30 de junio de 2008

Sopas veganas

Este sábado, mientras esperábamos a ver que hacía España en la final, tuvimos en Babette un nuevo taller de Las 1001 sopas. El grupo funcionó a las mil maravillas y creo que todos lo pasamos muy bien, sobre todo cuando Marga y José Luis fracasaron con la tercera sopa y nos volvieron a todos locos intentando arreglarla. La verdad es que fue culpa mía porque le añadí demasiado pimentón ahumado y quedó tan picante que tuvieron que rebajar la sopa con agua, y entonces perdió sabor. El caso es que de estos errores se aprende mucho en la cocina y dan razón de ser a la idea de que los talleres sean prácticos. Aquí les tenéis probando la sopa con Susana en el centro que no podía contener la risa.



La sopa dichosa era en honor del partido del domingo y se llamaba Sopa roja con garbanzos (vale, lo de garbanzos no tiene mucho que ver con el fútbol, aunque sean redondos como una pelota, pero lo de roja sí). Aunque a excepción de mi primo y de mí en este grupo a nadie le gustaba el fútbol, nos temimos que el fracaso de la sopa fuese mal agüero pero ya veis que no. ¡Aupa Fabregas!

Mi primo José posando con ironía para una foto. Trabajó con Paola y al final crearon la mejor sopa de la clase. ¡Un gran equipo!




Aquí tenéis al grupo probando la creación.





Vale, lo reconozco, en esta foto están posando:





Paola amena la sesión cantando un poco de ópera:




Marga y José Luis empaquetando una sopa que sí les quedó bien para llevársela a casa.






Y Amada hace lo propio con las suyas:






Cuarteto de babetteros en acción:





Foto de grupo:




Al terminar nos tomamos un tinto de verano (otra vez en honor a la Roja), dos patés deliciosos (aunque esté mal que sea yo la que lo diga) y dos helados naturales, uno de manteca de cacahuete y otro de pastel de zanahoria. Estabamos tan hambrientos que se me olvidó sacar fotos así que os lo tenéis que imaginar.

Este fin de semana, taller de Pan artesano, un maratón de dos días, y el sábado próximo Cata de helados naturales. Para el primero no quedan plazas pero aún estáis a tiempo de apuntaros a la cata y aprender hacer estas delicias heladas tan a gusto del verano.

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domingo 16 de marzo de 2008

Sabores perdidos

Existen ciertos alimentos que consumimos sin darnos cuenta de que ya no saben a lo que sabían. Tampoco son tan saludables ni nutritivos como lo fueron. Es todo aquello que se hacía en casa despacio, dando tiempo a que se produjeran fermentaciones que convertían el producto original en otro muy distinto, delicioso, semidigerido, un bálsamo para el estómago y un regalo para el paladar. El queso, el pan, el yogurt, la mostaza, la sidra, el vinagre, el chucrut, la cerveza… no todos conocemos su sabor y aroma. Consumimos imitaciones industriales que buscan el beneficio económico y hacen que sea imposible la calidad. La elaboración artesanal, cuidada, con ingredientes ecológicos, a ser posible locales, produce alimentos exquisitos y de consumo mucho más afortunado para el cuerpo.

Cuanto mejor comemos mejor nos sentimos, pero estamos torpedeados por tanta información que es difícil saber lo que es bueno. Las modas pasan y la confusión aumenta.

Mi propuesta con La cocina de Babette es volver a la producción lenta y casera, con alimentos ecológicos de origen local. No es cosa de cambiar nuestra dieta y no volver a salir a cenar. Vivimos la época que nos ha tocado vivir. Pero hay mucho que podemos incorporar a nuestra alimentación y que nos ayudará a tener mayor calidad de vida, en más de un sentido. A parte del consumo, la preparación de estos alimentos tradicionales trae a su autor una satisfacción considerable.

El mundo de la alimentación sana ya no gira en torno a las calorías o las grasas. Se trata de ayudar a nuestro cuerpo, facilitar la digestión y fortalecer nuestro sistema inmunológico. Lo notaréis en vuestros niveles de energía y en vuestra resistencia a coger cualquier catarro que se pasea por la oficina, o el parque. Recuperar el control sobre lo que comemos es algo a lo que deberíamos aspirar.

Cierto es que algunos de los movimientos que han surgido en torno a la alimentación sana en los últimos treinta años y que ahora se han puesto de moda en países como Estados Unidos, Inglaterra o Alemania, resultan bastante dogmáticos y algunos de sus defensores muy agresivos. Con esto quiero decir que lo bueno es escoger de aquí y allá lo que a uno le gusta y no dejarse achicar por las deficiencias de su procedencia, si es que las tiene. Lo mismo ocurre con el exceso de información.

Yo me inclino por utilizar mi sentido común para juzgar lo que es bueno y malo para mí aunque sus efectos a corto plazo no siempre pueda verificar, y como me encanta comer, mis papilas gustativas hacen el resto. Lo más interesante de muchos de los alimentos del sibarita alternativo es que son de preparación sencilla y con frecuencia no requieren más dedicación que nuestros dientes: unos minutos por la mañana y otros por la tarde, y sin las temidas visitas al dentista.
Aquí iré compartiendo información digerida, o semidigerida, como si de un ‘blog fermentado’ se tratase. Salud y buen provecho.

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