Historias de obrador (HdO): nuestro equipo

jul 25 2013 en El blog de Babette, Historias de obrador por Babette

Virginia Martín

Mis primeras inquietudes me llevaron a estudiar la carrera de Derecho. Una vez finalizada y tras haberme especializado en Derecho Laboral, me enfrenté a dos sentimientos: uno que quería ver el mundo de otra forma y el otro que era un deseo de sentirme más creativa. Esto me hizo estudiar y trabajar en diseño de moda durante unos años y despertó mi curiosidad por la cocina que practicaba en mis ratos libres.

De alguna forma, con el paso de los años, me encontraba con cada vez mayor frecuencia cerca de los hornos repletos de ricas masas. No podía dejar de investigar y aprender nuevas recetas, era el encuentro increíble de mi yo inquieto y curioso con el vasto mundo de los dulces y las hogazas.

Así que ya sea por la evidencia de que pasaba más rato metida en la cocina que dibujando, o porque los cuadernos y libros de recetas se acumulaban por cualquier rincón de la casa o del trabajo, decidí que había llegado la hora de dejar de andarme con remilgos y lanzarme de lleno a lo que más me satisfacía.

De este modo me ví de nuevo entre profesores estudiando Hostelería y buscando cursos entre distintas escuelas con los que afianzar conocimientos. De esta búsqueda surgió mi encuentro con La Cocina de Babette, en la que no sólo amplié lo que estudié, sino que descubrí mi vocación por enseñar para seguir aprendiendo.


Carla Medrano

Estudié empresariales e hice un master en marketing. Después de trabajar 9 años en una empresa familiar del sector maderero como Responsable de Marketing , me uní a este atractivo proyecto una vez la idea y su plan ya estaban madurados. Lo que más me atrae de entrar como socia en esta empresa recién creada, es la idea de ser partícipe en un proyecto nuevo, creándolo desde cero y poner todo nuestro esfuerzo para que sea un negocio fructífero. Vamos a ofrecer productos artesanales y de calidad, con la certeza que es algo que la gente está esperando. Me encanta el pan, y el único pan que realmente me gusta de verdad, es el pan de pueblo. Cuando probé el pan que muchas veces me ofrecía Bea, he vuelto a sentir el sabor del verdadero pan.


Nadir Sainz

Mi madre decía que si uno acababa de vendedor de pipas en el Retiro, era mucho mejor ser vendedor de pipas con formación ;) El pilotaje de helicópteros, mi primer impulso, no salió adelante y acabé licenciado en Física. Las dificultades del mercado laboral me llevaron de becario al Instituto de Crédito Oficial, donde me aparcaron cuidadosamente frente a un ordenador durante un añito. Insulso, sin duda, pero de esta experiencia aprendí algo: no quería un trabajo de oficina.

Los vientos giraron mi veleta hacia la investigación y entré en el CSIC, ilusionado ante el cambio y las perspectivas. He estado en este trabajo los últimos 3 años, estudié un Máster, fui a congresos, publiqué algún artículo… ¿Una prometedora carrera investigadora? Quizás, pero no para mí.

Me sentía fuera de lugar en el campo de la ciencia y su tal vez necesaria ambición. Pese a las geniales amistades que me llevo, mi cuerpo me pedía algo distinto, más manual, más primario…

En algún momento de estos últimos tiempos entró en mi vida el pan y La Cocina de Babette. Empezó como para tanta gente, con experimentos en casa y con un curso de iniciación al pan de masa madre. Fue un descubrimiento. Evolucionó con más cursos y sobre todo con muchas ganas de más. Notaba que, pese a ser una afición, me sentía bien en ella.

Cuando surgió la oportunidad de involucrarme más e incorporarme al equipo del Horno de Babette, las buenas sensaciones no dejaron de aumentar cada día. El calorcito de los hornos, la calidez de la gente que aquí he conocido y la pasión por las cosas buenas, hechas con respeto, han resultado ser el contrapunto mágico que necesitaba para dar un giro a mi vida.

Nadir es autor del blog Traficantes de sabores


Daniela Bitica

Llegué a este país desde Rumania en el año 2000 y desde entonces lucho cada día para lograr una vida mejor. Soy, además, una persona muy inquieta, siempre buscando aprender. En esta busqueda, me he dado cuenta de lo importante que es conocer nuestro cuerpo, saber cómo funciona, y entender lo que comemos. Así empezó mi busca por una alimentación saludable y así empecé a escribir en mi blog de recetas: vegetarian gustos si sanatos, que significa en español vegetariano sabroso y saludable. Pero resulta que en mi familia se consume mucho pan, es la cultura de mi país, el pan es el alimento más básico. Y al empezar a hacerlo yo misma, pude conocer y sentir la magia del pan.

Al principio hacía el pan con levadura en una panificadora, sin duda somos muchos los panaderos caseros que hemos tenido contacto con ella en algún momento. Pero, de repente, en 2009, cuando todavía no había tanta información sobre la masa madre, descubrí lo que era y me enamoré de su magia. Aunque en el primer año tuvimos muchos problemas de convivencia, pues no nos conocíamos, yo no la alimentaba bien… ella no me daba buenos panes… y así estabamos hasta que la vida me dio la oportunidad de participar en el PanForum del 2010. Ahí conozco a Bea de Babette, ella con su sonrisa, con su modo de ser, de dedicarse a la gente, de enseñar y de dar parte de sí misma, nos dio una clase sobre cómo alimentar y cuidar la masa madre. También nos habló del porcentaje. Fue entonces cuando vi la luz, como si se te destaparan los ojos y vieses las cosas con claridad, y esto sólo gracias a ella. A partir de ahí ya me he entendido mejor con mi masa madre, y cada día me regalaba panes mejores.

Sin embargo, tras mucha práctica en casa, me dí cuenta de que necesitaba conocer más, aunque miraba un montón de vídeos y leía mucho, no conseguía descubrir los secretos del formado del baguette. Así fue como llegué a formar parte del grupo de alumnos que ha pasado por la escuela La cocina de Babette. Fue una experiencia maravillosa, y mi sueño siguiente era en llegar a trabajar con las manos en las masas. Así que hoy mismo, El horno de Babette me da la oportunidad de cumplir mi sueño: dedicarme y vivir de lo que más me gusta hacer, trabajar con las masas y hacer buenos panes, saludables y nutritivos.


Susana Gaona

Estudié filosofía en Venezuela -mi país de origen- porque sentía la necesidad de organizar mis ideas, y que mejor manera de hacerlo -creí-, que de la mano de los grandes pensadores de la historia. Una vez finalizada la carrera, mi vocación por la enseñanza me llevó a dar clases de filosofía y latín en varios colegios, y luego de lógica en la Universidad Católica Andres Bello en Caracas.

Hace ya 13 años me vine a Madrid para hacer un doctorado en Derechos Fundamentales y fue en el transcurso de esos años cuando se dieron todas las circunstancias para dar otro giro a mi vida profesional: estudié cocina en París. Esta vez la motivación era doble: mi pasión por la cocina -ligada siempre a los amigos y a la familia- y la necesidad de hacer algo con mis manos, de aprender un oficio.

A la repostería llegue después por el placer que desde niña me han dado los dulces, y aunque en los cursos de cocina nos enseñaban algo de esta materia, la mayor parte de las cosas que sé, las he aprendido investigando y experimentado. Tenía que conseguir hacer las cosas maravillosas que había probado para poder compartirlas.

También había hecho mis pinitos en panadería, pero no fue hasta que llegue a Babette -gracias a unos queridos amigos- que conseguí sacar del horno panes fantásticos con regularidad. Fue así como conocí a Bea y comencé a colaborar con la escuela impartiendo algunos cursos de repostería mientras trabajaba como jefa de cocina en el Restaurante La Grotta. La experiencia fue increíble, pues conjugaba las dos cosas que más disfruto: hacer dulces y enseñar.

Hace un año ya que estoy dedicada 100% a Babette, enseñando todo lo que puedo en panadería, repostería y cocina, y me siento feliz y orgullosa de formar parte del proyecto de El horno de Babette. Desde que comenzó a gestarse, supe que no pararíamos hasta conseguirlo, y tengo la certeza de que vamos a poder transmitir nuestra pasión y saber hacer a todos los que se acerquen.


Beatriz Echeverría

Llevo ya cinco años con Babette Empecé a hacer pan hace más de catorce años cuando vivía en Inglaterra, y como ocurre con frecuencia, se convirtió en una obsesión. Hacer pan es muy divertido, muy emocionante y muy satisfactorio. Como Daniela, para mí el cambio fue empezar a usar la masa madre. Había leído algunas explicaciones terrorificas en mis primeros libros de pan (que no eran los  mejores) y no me terminaba de animar con ella. Pero nos mudamos a Lancaster y de vecina me tocó una señora que hacía pan de masa madre y que me regaló un poco y me animó a intentarlo. Tarde tiempo en usarla, hasta que vino mi madre a vernos y se empeñó en que tratasemos de revivir esa pasta con pinta regularcilla que tenía en la nevera. Hecho el primer pan, ya no hubo vuelta atrás. No sabía en ese momento que esa hogaza se convertiría en mi profesión, pero así ha sido. Cuando decidimos volvernos a España, me iluminé leyendo un libro genial que se llama How to be free (Cómo ser libre: http://www.elboomeran.com/obra/35/como-ser-libre) de Tom Hodgkinson, escritor y director de The idle y un optimista sarcastico (o un cínico positivo), y decidí montar la escuela. Es mucho curro pero me encanta, sobre todo cuando llegan los periodos de pruebas, y acabo dominando una nueva fórmula que se me resiste.

Ahora podré hacerlo en equipo, aprender sobre pan en equipo, un equipo de personas entusiastas, con los pies en el suelo, trabajadoras y serias. Aunque el proyecto impone, también emociona. Queremos traeros panes y dulces honestos, de calidad, preparados con mimo. Nos queda mucho por aprender, pero con vuestro apoyo, y nuestro trabajo, creo que lograremos hacer de El horno sea un lugar donde encontrar buen pan y buenos dulces, que parece poco pero no lo es.


¿Y cómo llegó Babette a todos estos personajes? Porque el descubrimiento ocurrió en ambas direcciones. Os lo cuento en el orden que tiene esta entrada, que por cierto es el orden en que me han ido llegando las bios y fotos de los miembros de El horno de Babette.

Virginia apareció en un curso, no me acuerdo bien de qué, pero no tardé en darme cuenta que su presencia allí como alumna era relativa y que era colega más que otra cosa. Lo bueno de Virginia, a parte de su simpatía, generosidad y bondad, es su obsesión por dominar la materia que tiene entre manos. Me la puedo imaginar en su casa, nerviosa ante los fogones, haciendo prueba tras prueba para saber el por qué de cada cosa, impaciente por tenerlo todo bien bajo control, sin tomarse un respiro hasta lograrlo. Me gusta un perfil así para los profes de Babette porque siempre hemos querido que los cursos de Babette sean más que un puñado de recetas. Así que no pasó mucho tiempo antes de que Virginia pasase a formar parte de la escuela, y de ahí a que se uniese al equipo de El horno era sólo un paso, y un paso, para mí al menos, muy claro.

Carla es más fácil, es amiga desde que eramos pequeñas y, por cierto, una de las primeras alumnas en la escuela. Me hace muy feliz que esté con nosotras en este proyecto y os contaré más sobre ella en el futuro.

Nadir también llegó a Babette como alumno, era algo tímido pero parecía muy interesado y enseguida pude ver que tenía experiencia entre masas. Al final reveló su identidad oculta, Nadir era replicante en las redes sociales y El foro del pan. Cuando has tenido una relación virtual con alguien y de pronto descubres quienes son en persona es como si pasases de verles en blanco y negro a verles en color. Así fue con Nadir. Pasó el tiempo y volvió a la escuela a hacer otro curso y un buen día, cosas de la vida, buscando yo a alguien que quisiese venir de alumno ayudante a un curso, Nadir twitteó de vuelta y dijo, ‘yo’,  y yo por supuesto dije que sí encantada porque, bueno, me había caído bien y parecía chico simpático. Y lo es, y además, muy serio, profesional y apasionado por el pan.  Contar con él para El horno sólo tenía un inconveniente: convencerle. Lo logramos y otro más al equipo Babette.

Con Daniela la historia se repite, alumna de la escuela, de un curso de baguettes, también con mucha experiencia, también con perfil panarra en las redes sociales, y blog propio muy interesante. Un año después de conocernos, contactó conmigo para preguntarme sobre El horno y saber si estabamos buscando a gente, nos reunimos y hablamos sobre las diferentes posibilidades. Me encantó su enfoque, su manera de plantearse el trabajo, su pasión por el tema, y en fin, no pude resistirme, otra panarra al mundo Babette.

Y por último, Susana, a la que yo primero conocí en tarta, las tartas de Susana de las que hablaba toda mi familia. Luego tuve la suerte de que un día viniese a un curso a la escuela. Y digo la suerte porque Susana, que es un geniecillo antes los fogones y hornos, y que había hecho más cursos que yo todavía, me animó muchísimo en los comienzos de Babette, cuando yo andaba algo insegura sobre lo qué hacía, cómo lo hacía, y si lo hacía bien. Siempre se lo agradeceré. Teníamos una visión muy parecida sobre la cocina, sobre la enseñanza, así que en cuanto tuve oportunidad la fiché para la escuela, y de allí a El horno, otro paso inevitable.

Y ya, porque mi historia os la cuenta algo más arriba. Este es el equipo de Babette en sus inicios, todos listos para trabajar como locos y sacar los panes que os hagan querer comer pan cada día y dulces que queráis tomar para daros un homenaje de vez en cuando.

Besos y abrazos,

Bea

PD. Si alguien se pregunta por la foto de portada de esta entrada, la amasadora, pues la he elegido porque no sabía qué poner, no tengo foto del grupo todavía, y he pensado que en la amasadora metemos varios ingredientes que se convierten en masa y luego en pan, y bueno, pues el equipo de una panadería tiene mucho que ver con eso.