La cocina de los filibusteros

mar 3 2013 en Sabores y saberes por Babette

La cocina de los filibusteros

Mélani Le Bris, ilustraciones de Hippolyte

Barcelona: Juventud, 2012

Algo en común tienen las novelas de aventuras y los libros de recetas. Esto es su poder de evocación. Tras la lectura de Las minas del rey Salomón sentí el imperioso impulso de seguir los pasos de Allan Quatermain. Una sensación semejante la experimenté con el recetario Jerusalem y la figura del chef/heroe Yotam Ottolenghi. Se trata de obras que tienen la capacidad de sustraernos de nuestra cotidianidad, de llevarnos a experimentar vivencias exóticas, a conocer otras realidades y a nutrir nuestro imaginario. También son un aliciente para la exploración, nos amplían nuestro marco de referencias y nos mueve a buscar nuevas lecturas que satisfagan el apetito creado.

La imagen del bucán de cerdo pobló mi imaginación infantil con la misma fuerza con que lo hizo la pierna de jabalí de Obelix o las deleznables sopas de Mafalda (que asocié sucesivamente con las de berros, espinacas y remolacha). La imagen del cerdo empalado, girando lentamente sobre la brasa y regularmente rociado con un líquido que al entrar en contacto con la carne chisporroteaba y desprendía un suculento aroma, constituyó un motivo habitual de mis dibujos y juegos.

Hoy encuentro su receta en las hojas centrales de La cocina de los filibusteros de Mélani Le Bris (Barcelona: Juventud, 2012), recogida de las páginas del dominico Jean Batiste Labat, esa fascinante figura del siglo XVII conocida como el Padre de los filibusteros. Y, a pesar de que es poco probable que me anime a preparar el plato, su poder sugestivo es tan fuerte hoy como en el pasado.

En siete partes, que van desde la preparación de picantes y entrantes, hasta la de pescados o licores y destilados, La cocina de los filibusteros logra su cometido: despejarnos de esa estereotipada imagen de los piratas como seres de vulgares gustos e inexistente sensibilidad. A partir de un valioso trabajo de fuentes, su autora nos presenta un repertorio de ingredientes y sabores, modos de cocción y técnicas culinarias cuya procedencia tienen su origen en tradiciones culinarias indígenas, europeas y africanas que confluyen en esta interesante cocina mestiza. Las acuarelas de Hippolyte aportan una extraordinaria puesta en escena. Pero los verdaderos protagonistas son platos como el ragú de tortuga verde, la marinada de melva con leche de coco, la crema de cangrejos de río o la ginger beer.

Como suele suceder con los relatos sobre piratas, el lector no debe dejarse desalentar por sus exaltadas exageraciones o por la presencia de la leyenda negra como telón de fondo. De más está decir que muchas de las recetas recopiladas precisan de ingredientes difíciles de conseguir en España. Pero éstas no son razones suficientes para que el lector desestime tan seductora lectura. En este sui generi recetario podrá encontrar valiosos conocimientos culinarios, sugestivas ideas, y, por qué no, quizás hasta se embarque en la aventura de cocinar como un corsario.

Gustavo Puerta, Escuela Peripatética de Literatura Infantil