El gourmet solitario

ene 29 2013 en Sabores y saberes por Babette

El gourmet solitario

Jiro Taniguchi

Bilbao Astiberri, 2010.

Son variados los placeres que provoca el comer. Limitarlos únicamente a la ingesta es cuando menos un error, ya que si bien disfrutamos durante el comer, también lo hacemos antes y después de que el alimento llegue a nuestra boca. Pero tampoco este placer se limita a una experiencia propia. Incluso cuando es otro quien come, dice haber comido o nos invita a comer somos capaces de sentir regocijo y satisfacción escuchando hablar sobre un determinado plato; salivamos cuando nuestro interlocutor se detiene en la descripción de un detalle, aroma o combinación inesperada de alimentos; nos fascina reparar en una forma específica de preparación o, simplemente, nos deleitamos con todas aquellas resonancias gustativas que despierta en nosotros el nombre de un plato.

Entre los placeres vinculados al comer se hallan el encuentro imprevisto, el descubrimiento, el rememorar y el volver a vivir una experiencia pasada. Son placeres que tenemos la suerte de experimentar quienes deambulamos en la búsqueda de restaurantes, casas de comidas, tabernas y demás garitos que consiguen sustraernos del peso de nuestra cotidianidad, nos brindan una efímera vivencia y un asentado recuerdo.

Este es el trasfondo temático de El gourmet solitario. Se trata de un manga que consta de diecinueve capítulos con una estructura similar: un viajero comercial hace una pausa en su jornada para sumirse en una inesperada experiencia gastronómica. Se nos introduce de este modo en una tradición culinaria amplia y muy variada, que contrasta con el restringido conocimiento de la gastronomía japonesa que solemos tener en Occidente; al tiempo que las apreciaciones sobre los restaurantes visitados, quienes lo frecuentan, el apego a la tradición o las licencias de la innovación… nos brindan una perspectiva a pie de calle de la cultura nipona muy alejada de los estereotipos turísticos.

Es cierto que no se trata de una de las obras cumbres del mangaka Jiro Taniguchi. Libros como El caminante, Barrio lejano, El almanaque de mi padre o Un zoo en invierno ciertamente son superiores. Sin embargo, hallamos en sus paginas esa sensibilidad por la belleza furtiva, por el valor del trabajo artesanal, por el eco que el paisaje citadino y natural tienen en el hombre.

Recomendamos leer El gourmet solitario sin prisas ni atracones, disfrutar de la viñeta y de su poder evocador, imaginar los sabores y olores de una gastronomía que nos resulta lejana, atender a los ambientes creados y los contrastes que se establecen entre el exterior y el interior del restaurante, escuchar con atención el trasfondo de un lenguaje íntimo que se halla detrás de cada selección o comentario del protagonista. Pues, en definitiva, se trata de un libro que nos recuerda que también el placer es algo que se aprende y se comparte.

Gustavo Puerta Leisse