Los auténticos bunyols de carabassa

mar 14 2012 en Cocina de cosecha, Recetas por Fernanda

La primavera está ya tocando a la puerta y comienzan las fiestas que celebran el fin del largo invierno.

Aquí y allá el fuego, que quema lo antiguo para que pueda resurgir lo nuevo, los árboles y las romerías en las que se va al encuentro de la naturaleza son la música de fondo de estas fiestas que hemos heredado de tiempos en los que sobrevivir al invierno era algo trascendente que había que celebrar.

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Aquí en Valencia la fiesta en cuestión son las Fallas. Pese a toda la parafernalia de macrofiesta en que se ha convertido, aún se pueden rastrear en ellas los acordes de aquellas fiestas primitivas: las fogatas que queman las fallas, los colores florales de los trajes de las mujeres, las explosiones de ruido y adrenalina de las mascletás, que producen en el cuerpo el mismo impacto que debe sentirse cuando uno se desprende de golpe de una piel antigua.

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Y aquí, además de petardos y de un lío de no menearse, de un día para otro las calles se llenan de buñolerías: els bunyols, de calabaza, de higo y de viento, se comen a todas horas; a media mañana, para desayunar, antes de irse a la cama los que se acuestan con el sol, a media tarde, de resopón a mitad madrugada…

Así que hoy, y para recordar esa llegada inminente que celebraremos a lo largo de los dos próximos meses con muchos otros perfumes, un poquito de olor a pólvora y a masa levada dorándose en aceite.

Buñuelos de calabaza

Los más auténticos aquí. Difícil encontrar una buñolería que trabaje la masa de modo que la pasta de calabaza no haga perder al buñuelo su cualidad aérea. Pero en realidad no tienen ningún misterio, mas que trabajar con una masa bien levada, llena de burbujitas de aire.

Lo que necesitamos:

  • 500 gr de calabaza asada
  • 500 gr de harina
  • 110 gr de levadura fresca
  • 100 gr de gaseosa
  • 100 gr de agua

Batimos la calabaza con unas varillas o con un tenedor hasta obtener un puré homogéneo y suave (o en la Thermomix o similar). Disolvemos la levadura fresca en medio vaso de agua tibia. Añadimos la harina y la levadura, junto a el agua y la gaseosa, a la pasta de calabaza y batimos bien. Quedará una pasta espesa y cremosa. La gaseosa se puede preparar echando en agua uno de esos sobrecitos de soda que venden en casi todos los supermercados.

sin levar

La dejamos levar tapada hasta que doble su volumen en su sitio cálido.

masa levada

Ayudándonos de dos cucharas vamos formando bolitas y friéndolas en aceite caliente, que no humee aún, y dándoles la vuelta para que se doren por igual.

cuchara

La fritura no debe ser muy rápida porque si se doran demasiado rápido no tendrán tiempo de hincharse y de cocerse por dentro.

freir

La forma tradicional del buñuelo, con el agujero en medio, que tiene su técnica y no es precisamente fácil, ayuda a que el interior se cueza, al permitir el paso del aceite por el centro. Así que hay que freirlos bien en caliente pero sin que se “arrebaten”. Si os hace ilusión hacerlos con esa forma y no domináis aquello de hacer el agujero con el pulgar, en muchas ferreterías tradicionales venden un artefacto muy curioso que se llama “buñolera”, un molde con forma de buñuelo en el que deposita la pasta, con un mango que permite introducirlo en el aceite hasta que el buñuelo se sella y se suelta con la forma ya adquirida.

azucarados

Calentitos aún se rebozan en azúcar blanco. ¡¡Ñam Ñam!!


Buñuelos de viento con crema pastelera

Para los más golosos, otra variedad:

Preparamos una crema pastelera con 20 gr de maizena, 50 gr de azúcar, 15 ml de ron, una yema de huevo y 125 gr de leche.

Ponemos un cazo con todos los ingredientes al fuego; en cuanto se caliente, la mezcla comenzará a espesar. Batimos constantemente con un batidor de varillas y la mantemos a fuego medio hasta que adquiera la consistencia de crema pastelera. La retiramos del fuego y la dejamos enfriar.

Ahora preparamos la masa de buñuelos, que en realidad es una masa choux. En un cazo ponemos a hervir 125 ml de leche con 75 gr de mantequilla y una pizca de sal. Cuando hierva, echamos de golpe 100 gr de harina y removemos con un batidor de varillas, a fuego suave, hasta que la masa se seque y se despegue de las paredes con una consistencia mantecosa y textura brillante.

huevos

Añadimos entonces dos huevos, mejor de  de uno en uno, incorporándolos completamente con las varillas. La masa ganará aún más brillo. Añadimos la crema pastelera y un poco de ralladura de naranja al gusto, y volvemos a batir.

pastelera

Ya tenemos lista la masa de buñuelos, que se puede freir inmediatamente,  con el mismo procedimiento que hemos seguido arriba. Estos buñuelos se abren, se hinchan y se tuestan antes, por lo que hay que andarse con ojo con el fuego. Mejor dorados que renegríos. Y ya sabéis, más Ñam Ñam!!

mesura

¡Y feliz comienzo de primavera a todos!