Un fin de semana de pandoros

dic 12 2011 en El blog de Babette, Talleres de Panes festivos por Babette

El pandoro es un pan etereo, no excesivamente dulzón, con un intenso aroma a mantequilla, y una miga que se deshace en la boca y que te maravilla por su color y por esa textura de ensueño. Requiere su esfuerzo hacer un buen pandoro pero el placer al sacarlo del horno y notar su delicadeza al tacto, la emoción al cortarlo para descubrir si todo ha ido bien, la expresión maravillada de la gente que lo prueba… todo ello hace que merezca la pena. Confieso que es un pan que cuesta regalar, te quieres quedar todos los que haces y tomártelos casi de una sentada. Creo que es lo más delicioso que preparamos en Babette.

Nuestro taller del pasado fin de semana fue de maravilla gracias a un grupo de alumnas encantadoras y habilidosas, y unos pandoros de chuparse los dedos (mañana empieza otro taller en el que todavía quedan dos plazas, última oportunidad de hacerlo hasta la próxima navidad, os  podéis apuntar aquí). El primer día probaron uno de nuestros roscones, al día siguiente pandoros y el tercero… pandoro otra vez. Y el tiempo dedicado a la masa, a prepararla, a hojaldrarla y a hornearla, todo ello multiplicado por dos, pues hacen dos pandoros. Aquí tenéis los de tres alumnas y el mio entrando en el horno (los pandoros eran de 375 gramos y los moldes de 500, por eso están algo más bajos, normalmente los metemos en el horno cuando pasan un par de dedos por encima del borde).

Y aquí los tenéis saliendo del horno:

Itziar, Nuria, Barbara y Marivi observando sus bonitos pandoros:

Desmoldando los pandoros, la primera en moldes de 500 gramos, la segunda en moldes de 750 gramos (se ven algo más canijos, al ser el molde demasiado grande, pero luego ya en casa es mejor hacer pandoros de 750 gramos pues tanto esfuerzo para más pequeños merece menos la pena, sobre todo porque el pandoro desaparece rápido, rápido). Notaréis que algunos se inclinan como la torre Pisa, quizás es por lo italiano, pero sin duda es indicativo de que el interior del pandoro es tan etereo y delicado como promete.

Y por último los protagonistas en filas. Las alumnas se llevaron otro pandoro igual en su molde que hojaldraron el domingo para honear esa tarde.

Besos y abrazos,

Bea