Amsterdam (4)

jul 23 2010 en El blog de Babette, Rutas del pan por Babette

A ver que más cosas os puedo contar. Chris ha estado malo y no hemos podido ‘pintar la ciudad de rojo’ pero a cambio hemos descubierto un sitio de sopas muy rico, se llama Soup En Zo. Es de comida para llevar y tienen sopas desde unos 3 euros pero eso si sólo quieres una sopita canija, un tamaño más normal cuesta unos 5. Pero muy bien, te dan tu sopita y un trozito de pan y te lo llevas a casa o a un banco y tan contento te lo comes. Nosotros pedimos una de lentejas muy rica y otra indonesia que no estaba mal.

Nos hemos quejado sobre el séptimo de caballería (los monstruos de arriba que parece que juegan a los bolos cuando toda persona decente debería estar durmiendo) y nos han propuesto cambiar de apartamento aunque han hablado con ellos y vamos a ver si la cosa mejora en los próximos días. No nos apetece demasiado tener que volver a hacer las maletas y cruzar con ellas los canales de Amsterdam. La otra mañana a las 5.50, o 6.50 ya no lo recuerdo (ACTUALIZACIÓN: ME CONFIRMA CHRIS QUE ERAN LAS 5.50), empezaron a descuajeringar la calle justo debajo de nuestra ventana, y no era el séptimo de caballería, ni unos gamberros o seguidores deprimidos de la selección holandesa del futbol… ¡eran unos señores del Ayuntamiento! Así las cosas nos hemos dado cuenta de que en Amsterdam los adoquines de las calles no están pegados con cemento al suelo sino que están encajados. Al parecer así era en Barcelona, e imagino que en todas partes (igual sigue siendo así en muchos sitios, quién sabe), a principios del siglo XX, pero luego durante la Semana Trágica y otros momentos ‘delicados’, los obreros utilizaron los adoquines para sus barricadas y entonces las autoridades decidieron que mejor era pegarlos al suelo. Bueno, ahora no recuerdo si los usaron para las barricadas o para tirarselos a la policía. El caso es que aquí no están pegados aunque si encajados con mucha tensión, por eso metían tanto ruido los cabritos del Ayuntamiento al intentar desencajarlos a las 5.50 o 6.50 de la mañana, y todo para hacer un bache.

También nos hemos enterado de que en Amsterdam no puedes sacar la basura mientras haya luz. Vamos, que aunque los holandeses sean conscientes de que la basura existe, no quieren verla, así que te obligan a esperar la noche para que casi de puntillas saques tu bolsita negra a la calle. Luego como por arte de magia a la mañana siguiente desaparece y aquí no ha pasado nada. No lo sabíamos Chris y yo y ayer, pues hoy venía el camión recogebasuras, sacamos nuestros pecados a las 9 de la noche cuando todavía había algo de luz. Nos ganamos un par de miradas asesinas. No entendiamos por qué pero luego al subir internet que todo lo sabe nos informó de que hay que esperar a que caiga la noche.

He añadido dos cosas más a mi lista de cosas fundamentales con las que uno siempre debe viajar (tapones para los oídos hace tiempo que está en mi lista): un cuchillo para el pan y sal.

El miércoles estuve en la famosa librería de libros de cocina, Kookboekhandel, y la verdad es que no tenían mucho, bueno, en holandés más pero en otros idiomas muy poco.

Ayer horneé mi primera baguette holandesa (se ha llenado el taller de Baguette y Ciabatta al desnudo pero si os interesa, os podéis apuntar a la lista de espera pues a veces tenemos cancelaciones). La corteza no me ha quedado bien, el horno es pequeño, no tengo piedra volcánica, tampoco termómetro, encima salí y me sobrefermentó un poco, y en fin, que no podía aspirar a mucho más, pero bueno, para un primer intento no está mal. Os pongo una foto de mis malabarismos con el couche:

Y aquí un close-up de la miga de la baguette (se puede ver un poco la corteza, algo pálida):

De sabor, algo sosa, no sé si es la harina que compré o me quedé corta de sal porque la sal que hay aquí es muy rara, no sala.

La próxima entrada sobre la panadería Vlaamsch Broodhuys.

Besos,

Bea