Taller de pan de masa madre
Hola a todos y todas,

El sábado y el domingo estuvimos de talleres en Babette. Aunque en abril tuvimos los primeros, en realidad no contaban mucho porque fueron para familia y amigos muy cercanos, cursos de prueba, vamos, para aprender de errores y mejorar. Así que el del fin de semana ha sido el primero y la verdad es que yo creo que ha salido muy bien (claro, que qué voy a decir yo).
No es por buscar excusas, pero las preparaciones y el lanzamiento de la escuela han sido el principal motivo de que no haya escrito nada en el blog. Ya sé que los blogs mueren si no se actualizan con regularidad, pero ya veréis que la cosa va a cambiar ahora que nuevos babetteros van a empezar a aparecer por aquí con sus preguntas, historias y comentarios sobre sus experimentos en casa. Es una buena oportunidad para intercambiar información y conocer correligionarios paneros.
Aqui tenéis una de las fotos del curso, harto complicado de organizar, sobre todo por un tema de logística, con tanto pan que medir, amasar y hornear.
En un día y medio cubrimos mucho campo y los babetteros se fueron a casa con tres panes distintos: el sábado panecillos blancos que estaban preciosos y de los que tenéis la foto arriba que me ha enviado Elena, una gran alumna que se ocupó de documentalizar el curso. También se llevaron uno de centeno 100% que me enseño un gran panero y que él por su parte había aprendido de un ruso. Todo un señor pan, recio como solo los panes de centeno saben serlo.
El domingo se llevaron estos panes de nueces a los que esperamos a que se terminase de hornear tomando un vino en el jardín (que había traído Carmen, otro chollo de alumna) y discutiendo sobre si debemos decir abogado/a o torero/a. La verdad es que fue muy agradable, sobre todo para mí pues el curso se había terminado y por fin podía descansar en compañía de un grupo genial.
Ah, también se llevaron a casa masa madre que ellos mismos habían ‘refrescado’. Si queréis saber lo que esto significa apuntaros al próximo taller.
Bueno, pues eso, que quería daros las gracias a todos, Carmen, Elena, Darío, Concha, Peñuca, Teresa y a mi querida tía Carmen, por ser los primeros alumnos de verdad de Babette.
Etiquetas: la cocina de babette, pan artesano, pan de levadura madre, pan de masa madre, taller

7 comentarios:
¡Qué envidia! Seguro que fue un curso estupendo como lo serán los próximos. Muchas felicidades o Zorionak! como decimos aquí ; )
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He hecho unos panecillos integrales y me han salido fenomenal, a pesar de olvidarme la sal y hacer un 2º levado a la masa. Mil gracias por tu curso un abrazo violeta
Hola a todos/as, ayer hice mi primer intento de pan con masa madre. Lo primero que he de decir es que sin Bea es un poco más difícil. Tras sacar la masa mami de la nevera y dejarla coger temperatura ambiente comencé con el primer refresco. Aquí vino mi primer error, que aunque no influyo en el resultado del pan si lo hizo en el ambiente de la cocina a la larga. Retire los 50g de masa mami y tire a la basura el resto, y ese fue el error, tenia que haberla metido en una primera bolsa de plástico bien anudada y esta a su vez en la normal, ya que al tirarla directamente a la común, la masa siguió fermentando en la basura con el consiguiente olor cada vez sacaba el cubo para tirar algo. Una vez contado este incidente he de decir que, en lo que concierne directamente al pan, salio de maravilla. Una masa mami potente y activa. Tras el tiempo necesario, el segundo refresco con el mismo resultado, si bien no fue tan rápido como el primero.
Llego la hora de amasar, y con mas esfuerzo que ganas conseguí sacar un primer amasado muy aceptable. 20 minutos de reposo a la masa y luego la sal. Lo deje subir una hora. Mientras esperaba, refresqué la masa mami que reservé para futuros usos. El resto de la hora la dedique a pensarme que haría con la masa, si bollitos o una hogaza. Al final me decidí por la hogaza y hariné el molde de madera. Tras hacer la preparación de la masa, introduje esta en la cesta y dejé que subiera por segunda vez mientras ponía el horno a calentar. Cuando llegó la hora, lo volqué sobre la bandeja y le hice el "greñado", espero que se diga así. Hice dos de mis características espigas y una "b" en el centro en homenaje a "babette". La verdad es que utilice un cuchillo y no la greñadora, ya que no tenía hoja de afeitar para ponerle. Y creedme que se nota, Bea, tenias razón, no se corta nada bien con el cuchillo, y claro, no salio la marca todo lo bonita que yo deseaba. Como hablamos de que los hornos nunca dan el calor al que se supone que lo ponemos, yo puse el mío a tope, que debe ser algo así como 280º y creo que este si que dio esa temperatura, ya que la harina espolvoreada por la bandeja se "carbonizo" bastante rápido. Tras media hora de horneado lo saque y aunque exteriormente el pan estaba para empezar a comerlo, decidí comprobar la temperatura interior. Bea, gran consejo ese, le puse el pincho y no solo la temperatura me dio la señal de que no estaba, es que cuando lo saque me traje masa cruda pegada al tenedor. Baje la temperatura del horno a 150 grados y lo volví a meter 15 minutos mas. El resultado ha sido una gran hogaza de pan muy delicioso del que esta mañana hemos dado buena cuenta mi mujer y yo.
Mañana mas.....
Darío, lo primero darte las gracias por un mensaje tan estimulante. Espero que el resto de los babetteros se hayan embarcado en esto de hacer pan con tantas ganas como tú.
Eso que te paso con la masa madre a mí no me había pasado nunca porque yo lo que hago es echarla al fregadero (espero que esto no sea algo terriblemente anti ecológico), vamos, no es que la eche tal cual. Primero la deshago con un poco de agua en un bol y luego se va ya como papilla. Pero es bueno saber lo que pasa si se tira a la basura.
Sobre la greñadora, ¡os lo dije! No lo hacía por vender más, si además son baratas. Es que después de mucho tiempo sufriendo la tiranía de los cuchillos no sabéis la emoción que me entró al encontrar greñadoras, que aquí, por cierto, muchos llaman lames.
Sobre la temperatura, comentarte a tí y al resto que la hogaza grande necesita entre 40 y 50 minutos. Lo de la media hora era para los panecillos. Como os despistasteis con el vino y el debate en el jardín no os enterasteis muy bien de cuando saque la hogaza grande del horno, pero más o menos se paso allí ese tiempo.
Bueno, seguid contándonos vuestras experiencias con las primeras hogazas. Y no desesperéis, es un camino rápido y rico rico.
Hola Violeta,
Me imagino quien eres y me hace mucha gracia tu mensaje con los ricos panecillos sin sal y sin segundo levado. Lo de la sal yo lo llevo peor, siento que su falta deja el pan muy triste pero si se le unta algo sabroso se arregla el problema. De todas formas, todo es cuestión de acostumbrarse. El segundo levado de la masa en este panecillo os lo podéis saltar si queréis aunque luego el pan no tenga la profundidad aromática de otros. Ya veréis que a todo el mundo le gustan igual, no sé que tienen estos panecillos que a la gente la vuelve loca. Como me alegra que hayas hecho pan tan pronto, ya verás como cada vez te van saliendo mejor. Y no podrás volver a comer pan de tienda.
Besos,
Babette
Por cierto, Violeta, me dice un pajarito que te has lanzado a hacer las recetas de los platos que os di para comer durante el curso. Cuentanos como te ha ido!
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